jueves, 11 de septiembre de 2014

Aponiente. La cocina de El Mar.

Acudimos al restaurante @Aponiente (Calle Puerto Escondido 6, El Puerto de Santa María, Cadiz) con unas expectativas enormes por su estrella Michelín y por todo lo que hemos oído y leído. Angel León @chefdelmar se ha hecho famoso por ser la referencia indiscutible en los productos marinos. Es conocido por potenciar y aprovechar los pescados de "descarte" o de segunda categoría, por sus embutidos del mar o por haber creado nuevos ingredientes como el placton. Pero lo importante es que todo eso lo hace con creatividad, innovación y rodeándose de un gran equipo. Esos tres elementos pueden mover el mundo y llevados a  la gastronomía crear un restaurante incomparable. Los habrá mejores y peores, pero no hay ninguno como este.

Situado en pleno centro de la ciudad, desde el primer momento la atención fue buenísima. Tanto por e-mail, cuando escribimos para anunciar que éramos una pareja que acudía con una niña de seis años, por si eso supusiera algún problema, como por teléfono para hacer la reserva. Todo facilidades. Las mismas que recibimos a la llegada. El restaurante es pequeño y bien decorado. La cocina,  abarrotada de cocineros, se puede ver al entrar o al ir al servicio, siempre se agradece. El salón es muy pequeño y aquí vamos a mencionar la que es sin duda la peor parte de Aponiente. Son pocas mesas, pero muy bien servidas, lo que hace que en un espacio muy pequeño se junte demasiada gente, demasiados camareros, el ruido es alto y puede resultar un poco estresante. La buena noticia es que nos comentan que Aponiente cambiará de sitio próximamente para mejorar este aspecto.

Angel León toma la comanda y nos ofrece dos menús, uno algo más largo que otro: 23 platos el largo (135€+iva) y 17 el corto (105€+iva). Le decimos que como vamos con una niña para no alargar la comida mejor el corto, pero que no nos gustaría perdernos nada importante, por lo que finalmente nos ofrece ese menú corto con dos aperitivos más. Perfecto. Aunque asuste el número de platos debemos decir que son pequeños y equilibrados, no salimos con sensación de pesadez. Al revés, estábamos disfrutando tanto que nos hubiera gustado continuar. Para la niña nos ofrece pasta o pescado del día, plató que eligió. Una corvina realmente sabrosa.

En el tema del vino, es posible elegir maridaje (45 ó 55€ + iva). Preferimos no optar por ello y tomarnos un fino de la tierra como aperitivo y ponernos en manos de Juan Ruiz Henestrosa @JuanRuiz_apo, magnífico sumiller, para la cena. Nos ofrece Cies, un albariño de Rodrigo Méndez, muy bien estructurado, fresco, que se bebe con facilidad y que marida perfectamente con la cena. Con los postres optamos por una copa de Pedro Ximénez de 15 años. El servicio del vino y las recomendaciones fueron perfectas.

Como hemos comentado en alguna ocasión, si alguien va a acudir al restaurante en breve, es posible que prefiera no seguir leyendo esta crónica para no romper la sorpresa de algunos platos, algo que ayuda sobremanera a mejorar la experiencia.


El desfile de platos que con mucha gracia y simpatía nos va presentando uno de los camareros comienza con "Algas". Por cierto una pena no llevar una grabadora. En contra de lo que pasa en otros restaurantes donde un nombre muy largo da lugar a un plato muy pequeño, aquí un nombre muy simple da paso a una combinación de técnicas e ingredientes que no podremos recordar y reproducir. El plato "ALgas" se trata de unas mantequillas a base de algas y placton, con diferentes grados de amargor que nos recomiendan mezclemos al untarlas en el pan.




Seguimos con "Boga", encontrándonos la primera gran sorpresa de la noche. A la vista bien podríamos estar ante un trozo de chistorra y butifarra... pero quizás lo más sorprendente es que cuando los metemos en la boca, tanto la textura como incluso el sabor nos recuerdan a estos embutidos y no ese pescado que con frecuencia se descarta del que están elaboradas.







"Pez Cuero". Se trata de cazón cocinado a baja temperatura con un toque asiático. Sorprende la textura y el sabor de este pescado que tan habitualmente se presenta en adobo y frito por Cadiz. Para recordar esa fritura se sirve con un cucurucho de papel con crujientes que recuerdan la venta que se hacía a la gente humilde de las sobras que quedaban en el fondo del aceite de las frituras de pescado.



"Sardina -boqueron- huevas". Tres aperitivos diferentes en el mismo plato. La sardina, ahumada en carbón de hueso de aceituna, de las más ricas que hemos probado. Un ahumado que permanece en la boca. El recuerdo al matrimonio (boquerón y anchoa) está riquísimo. El juego de las texturas entre los tres aperitivos, las huevas que estallan en la boca... No sabríamos con cual quedarnos, pero en conjunto es uno de los mejores platos.





"Camarones - alistado". Seguimos con la interpretación de los platos típicos de la tierra y no podía faltar la tortillita de camarones. En esta ocasión no hay nada de fritura, lo que permite apreciar el sabor del camarón casi sin cocinar y jugar en la boca con el crujiente que forma la torta finísima realizada a la plancha. Se acompaña de unos cucuruchos de alga con una sabrosa crema.


"Caballa". Plato para ensalzar el producto en estado puro.



"Navajas". Se presentan de dos formas, con dos texturas y temperaturas completamente diferentes. Una, para saborear el producto, fresca, sin tratar, casi cruda, envuelta en una hierba de la que no recordamos el nombre pero que produce un contraste en la boca con la navaja muy gustoso. Otra, completamente diferente, con más técnica, en algo parecido a un ravioli realmente sabroso. Muy buen plato.




"Almeja". La almeja se presenta sobre un pan que ha absorvido los jugos marineros. Es un plato fuerte, pero dado su pequeño tamaño no se hace empalagoso.



"Choco". Se trata de un ravioli de choco sobre una salsa líquida (casi sopa) riquísima y tapado por una lámina de patata. Un plato muy sabroso aunque quizás la intensidad del caldo tape otros sabores



"Tinta." La huevas de choco se sirven sobre una salsa de tinta que tiene una textura fuerte, como mantequilla. Otra gran plato por su intensidad, sabor y mezcla de texturas.




"Mojama". Una sopa suave, más ligera aunque muy rica que sirve para reposar un poco la boca antes de los platos "fuertes" de la noche.



"Plancton. Ishocrysis". Pensábamos que tanto placton nos dejaría un sabor a mar en la boca que no nos podríamos quitar durante días, pero no es así. Para muestra el siguiente plato, mezcla de texturas entre el merengue de agua de mar y la crema de placton que es realmente sabroso.




"Ostra". Uno de los platos más llamativos, no por la presentación, pero sí por el sabor. Técnica increíble para liofilizar la ostra y reconstruirla en este plato. A la vista, uno no sabe que tiene delante. Si se acerca el plato a la nariz y se cierran los ojos puedes creer que estás en un puerto frente al mar. Al saborearlo... Te comes el mar.



"Plancton. Tetralsemis". Arroz meloso con placton También nos gustó, estaba en su punto.



"Atún". El último plato antes del postre no puede ser sino atún de las almadrabas cercanas. Se presenta como una empanada. Al romper la capa superior se encuentra una parpatana de atún magistralmente cocinada. Nuevamente se juega con la mezcla de texturas en la boca gracias al crujiente de la empanada, nuevamente se mezclan genialmente técnica y producto.



Pasamos a los postres, empezando por "Dulce de Mar". Un helado de remolacha que también lleva placton... pero que ni por el nombre ni por el ingrediente nos sabe a mar. Es realmente delicioso



Termina con "A la sal". Un trampantojo genial, pues te situan una mesa auxiliar con lo que parece una lubina a la sal. El camarero rompe la sal y aparece un plátano, que pela como si de la lubina se tratara y lo sitúa en la mesa junto con un helado. El resultado es muy sabroso y el golpe de efecto para finalizar muy sorprendente.




Con los cafés sitúan una galletas en la que no falta, de nuevo, el placton. Tampoco podemos dejar de mencionar el pan, pues también destaca por su variedad y sabor. Nos ofrecen colines, pan de algas, de camarones y, como no, de placton. Los probamos todos y todos nos gustaron.




Y para acabar pedimos un gin tonic. Ya no elaboran el gin tonic del mar con placton que habíamos leído en alguna crónica. Nos sirven uno de ginebra Rives tridestilada que se elabora en El Puerto de Santa María. Perfectamente elaborado nos sorprende también esta Ginebra que no habíamos probado.

En resumen, Angel León ha conseguido unir con un equilibrio de maestro el producto, la técnica, la innovación y las costumbres de su tierra. Aunque el menú es largo, no sentimos pesadez en nigún momento. Aunque el placton abunda en muchas de las recetas, se trata de placton de distintos orígenes, algunas veces casi imperceptible y otras protagonista. Aunque todo el origen sea marino, la diferencia de sabores es suficiente como para no resultar monótomo. Equilibrio y espectáculo en todos los sentidos.

El servicio es excelente, sólo manchado por esa ausencia de espacio comentada. Angel, a diferencia de otros chefs que sólo toman notan o saludan al final, pasó la mayor parte del tiempo en la sala y no en la cocina.

El precio, al verlo en carta, nos pareció un poco elevado y por lo que nos comentan no ha parado de subir año tras año. Sin embargo, al pagar, nos encontramos la sorpresa de que los cafés, el gin tonic y la corvina que pusieron a nuestra hija son de invitación, lo que hace que el conjunto sea aceptable y nos vayamos del restaurante con una sensación de haber DISFRUTADO con mayúsculas. Gracias de nuevo a Ángel León, a Juan Ruíz y a todo el equipo. Experiencias así no se olvidan. Haremos todo lo posible (o imposible) por volver al nuevo local.



Valoración Paladar de Madera
Local / Sala
15
Personal de Sala
19
Bodega
18,5
Servicio del Vino
 19,5
Pan
19,5
Entrantes
19,5
Platos Principales
19,5
Postres
18,5
Innovación
20
Sobremesa
18,5

Relación calidad / precio
18
Valoración GLOBAL
18,5

miércoles, 3 de septiembre de 2014

El Campero. ATÚN con mayúsculas, y no sólo Atún

Mencionar El Campero @El_Campero (Avd. Constitucion, Local 5 C, 11160 Barbate, Cadiz) es hablar de la meca del Atún, lugar que toda la crítica ensalza como uno de los templos por antonomasia de este manjar. Esto suele ser un peligro por las expectativas que se crean, pero ya adelantamos que cumplió con lo esperado. Acudimos aprovechando unas vacaciones por la zona, en pleno Agosto, con reserva realizada unos días antes, menos mal, y nos encontramos una puerta atiborrada de gente. Se puede comer en el bar (para lo cual había una cola respetable) o en el restaurante, opción que recomendamos.

Aunque la  apariencia por fuera nos invita a pensar en una taberna de puerto, el salón del restaurante es moderno y bien decorado. El servicio es profesional y atento, aunque quizás por ser Agosto notamos un trato más de turistas, por ejemplo al ofrecernos el vino, donde nos hubiera gustado que nos hablaran de más posibilidades. Por otra parte, a pesar de que en la mesa de al lado había dos personas muy conocidas (los hermanos Rivera, a los que recomendamos un maridaje para el atún mejor que la coca cola zero) en ningún momento notamos que se nos tratara peor o que hubiera deferencias con esa mesa, cosa que nos ha pasado en otros lugares y resulta muy desagradable. En general, el servicio estuvo bien y fue eficiente, rápido y simpático.

Solicitamos un vino blanco de la zona y nos trajeron Entrechuelos, un Chardonay joven que nos resultó rico, se bebía con mucha facilidad, aunque quizás demasiado suave para nuestro gusto. (12€) 




Como aperitivo nos trajeron un salteado de corazón de Atún, con el cual vamos preparando el paladar para lo que nos espera.

La carta es muy amplia: entrantes fríos y calientes, ensaladas,  pescados, carnes... y dos páginas enteras dedicadas al atún. En cuanto a lo que pedimos, nos dejamos aconsejar por el metre, indicándole nuestra preferencia por el Atún y debemos agradecerle las sugerencias, sin duda acertadas. 




Comenzamos con un surtido de crudos (tartar, tataki y sashimi) de atún. Nos sorprende en primer lugar la presentación y sobre todo el sabor, resulta delicioso, posiblemente el mejor tartar de atún que hayamos probado. 


Continuamos con el morrillo de atún a la plancha con compota de zanahoria y pisto, del que no podemos decir otra cosa que es magnífico. Se deshace en la boca. La única pena es la cantidad para el precio, pero es lo que pasa con los manjares.


Pasamos a un atún cocinado, Mormo encebollado. En su punto y muy sabroso


Como vamos con una niña de 6 años pedimos unos boquerones, por cierto, de los mejores que hemos probado. Esta claro que el producto marítimo del Campero es extraordinario


Y de postre un bizcocho de chocolate que estaba delicioso



En resumen, El Campero cumplió las expectativas en cuanto al atún y las superó en cuanto al restaurante en general. El precio, acostumbrados a los precios de Madrid, nos pareció más que correcto para lo que comimos. En total todo lo mostrado con cafés poco más de 100 euros. Por lo que vimos en otras mesas, no sólo viven del atún, ya que se veían algunos pescados con un aspecto genial y algún amigo nos comentó que ponen un solomillo de retinto exquisito. Una pena no tener este restaurante más a mano para hacer más visitas y probar toda su carta.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Club Allard. Elegancia y buena cocina


Acudimos a El Club Allard tras la salida de Diego Guerrero (@DiegoGuerrero75) al que ya hemos visitado en su nuevo local DsTAGE con la duda de qué nos encontraremos tras su marcha.

La primera sorpresa es encontrar el restaurante. No hay ninguna indicación exterior, la entrada es por un portal de un edificio señorial del centro del Madrid, pero nada te hace pensar que hay un restaurante. Según entras al portal hay una persona que te recibe, en ese momento te das cuenta que has llegado al Club Allard.

Edificio Club Allard
Entrar en el Club Allard es trasladarte al lujo, la sensación de trasladarte en el tiempo a esas antiguas casas de la realeza. El salón es realmente bonito, con grandes lámparas, techos muy altos, escayolas y una decoración sobria pero no anticuada, sin perder ese toque señorial del propio edificio. Las mesas están bastante separadas y dan privacidad y el ambiente es muy tranquilo y silencioso, tienes un poco la sensación de que si subes la voz o te ríes descaradamente vendrá alguien a llamarte la atención. Obviamente no es el caso, pero son las sensaciones que transmite. Sin duda, recomendamos el local para una cena en pareja, en ese sentido es ideal. También merecen una visita los baños, esos grifos que salen desde el techo son realmente curiosos.


Salones Club Allard


El servicio es muy profesional y todo discurre en un ambiente demasiado formal, pero en el que te sientes mimado. Ya es un tema personal si prefieres este tipo de local y servicio o algo más informal como lo que ha abierto precisamente Diego Guerrero con DSTgE, aunque todo tiene su momento y cada uno tiene su encanto.



Mención especial dentro del servicio para el sumiller Juan Antonio Herrero, no sólo por su conocimiento (con razón está considerado uno de los mejores sumilleres de España), sino por su amabilidad y paciencia para recorrer una impresionante carta de vinos hasta que dimos con algo que nos convenció. Un Burdeaux, de la zona de Pomerol: L'Hospitalet de Gazin 2006. Un vino elegante, que fue variando y que si bien al principio no nos llamo la atención demasiado, fue ganando a lo largo de la comida y nos terminó convenciendo. Una de las ventajas de no decantar los vinos es que nos permite ver su evolución e ir descubriendo nuevas características del mismo. No se nos ofreció el típico maridaje de vinos ni figuraba en el menú.





Tras la elección del vino toca elegir el menú, existen tres menús "Encuentro" de 86€, "Seducción" de 98€ y "Revolución" de 115€ que principalmente varían en el número de platos. Tampoco se nos explica demasiado sobre los mismos ni se nos ofrece seleccionar unos platos específicos, lo único que nos preguntan es si nos gusta la caza. En este sentido echamos un poco en falta un poco más de información para decidirte por uno y otro menú con algún criterio que no sea estrictamente económico o de apetito como nos comentaban "si tienen mucho apetito el largo". Nos pareció que no está al nivel de todo lo vivido hasta ahora.

La primera gran sorpresa es que junto con la carta de los diferentes Menús nos ponen una salsa, y una vez elegido el menú nos invitan a que nos comamos la cartamajándolo en la salsa. Es realmente un efecto genial para abrir una comida.

Tras la sorpresa de la carta comienza a traernos los platos del menú elegido (Encuentro).
- Parrillada de mar con aceites esenciales. Gran puesta en escena. El marisco está sobre un plato de piedra del que sale vapor, dando la sensación que comemos el marisco directamente de la parrilla.

- Chupito de pez mantequilla sobre espárrago blanco. Un bocado muy rico.

- Ravioli de Guisante con papada ibérica. Un plato genial de técnica y sabor, uno de los que más nos gustó.
Ravioli de Guisante (foto tomada de Internet)


- Sardina ahumada con crema de apio-nabo y manzana. La sardina está en su punto y el plato en conjunto es armonioso.

- Sopa fría de cereza con caviar de arenque. Otro de los platos que más nos gustó, rico y muy suave. El caviar de arenque es lo que le da un toque especial al plato.




Ensalada templada de bogavante con guacamole de mango

Con este plato finalizamos las entradas y comenzamos los platos principales:

- Rodaballo al horno con arbequina ahumada y mini verduras de temporada. Plato en el que destaca el producto, nuevamente en su punto, sobre la técnica.

- Pichón de bresse asado al momento con arroz de trufa. Un plato fuerte y con carácter aunque también muy sabroso. Entendemos ahora por qué nos preguntaron si nos gustaba la caza.

Como prepostre, Flor de hibiscus con Pisco Sur. Un bocado bonito en la presentación y sabroso.



El primer poste es La Pecera. Uno de los platos más famosos del Club Allard con una presentación increíble. Quizás demasiado dulce, pero sabroso y curioso.



Y el segundo postre es el Huevo Poché. Un trampantojo absoluto. Cuando lo ves, parece increíble que no sea un huevo. Cuando lo abres, lo sigue pareciendo, y sólo cuando lo pruebas, te das cuenta que no lo es. Sin duda el postre más genial de cuantos hemos probado hasta la fecha





Con los cafés nos sirven La pizarra, realmente las tizas pintan y se comen. Y por último nos traen la carta con lo que hemos comido.




En resumen, nos encontramos con una cocina magistral donde se aúnan de forma equilibrada el producto, la técnica, la presentación y la puesta en escena. Cada plato es una sorpresa, en unos prima el producto, en otros la técnica y en otros la presentación, algunos consiguen aunar todo.

Habrá que ver cómo sigue la evolución, pero a día de hoy y con todos los cambios introducidos por María Marte parece que el futuro está garantizado, sigue siendo uno de los mejores restaurantes de Madrid en todos los sentidos. También en el precio, que si bien no es barato, no habrá muchos dos estrellas Michelín dónde se pueda comer por poco más de 100 euros (considerando el menú más barato, de 86€ y unos 20€ de media botella de vino)


Valoración Paladar de Madera
Local / Sala
18
Personal de Sala
17
Bodega
19
Servicio del Vino
19 
Pan
 17
Entrantes
18
Platos Principales
17
Postres
19
Innovación
18
Sobremesa
18


Relación calidad / precio
19
Valoración GLOBAL
18

domingo, 24 de agosto de 2014

Triciclo. Buena cocina y sabores diferentes, ¿se puede pedir más?, por supuesto ....


Aprovechamos que Madrid en Agosto es una delicia por lo vacío que se encuentra, para intentar reservar en Triciclo (calle Santa María, 28 junto a Huertas), y "voila" con apenas una semana de antelación conseguimos mesa para cenar el día 15/Agosto, el 14 lo tenían lleno y al final el 15 también lo llenaron.


Triciclo es uno de los restaurantes más de moda de Madrid en este 2014 donde la lista de espera es de varios meses, por lo que la expectación que tenemos es alta, aunque después de estar en Quique Dacosta hace menos de un mes tenemos un poco de miedo por aquello de las comparaciones, que como dice el dicho, siempre son odiosas

Llegamos un poco antes de tiempo y nos encontramos el restaurante casi vacío, lo cual te permite fijarte más en los detalles y decoración, y para nosotros está decorado con gusto, con un toque informal pero acogedor, y por supuesto sin manteles. Desde luego si trabajase en alguna empresa dedicada a temas de mantelerías me comenzaría a preocupar, ni Triciclo, ni DSTAgE, ni Quique Dacosta, ni Altrapo, y creo que me dejo alguno más por el camino que hemos visitado últimamente.

El servicio es gente joven, informal como el local, con un trato muy agradable y cercano, para nosotros es lo que toca para un local así.

La carta es una tabla de madera sujeta con dos chinchetas.  Se encuentra dividida en tres grupos o apartados diferenciados:
- Del mercado al TriCiclo: Donde se encuentran platos en los que se potencia la calidad y la frescura del producto así como su punto de cocción sin modificar apenas su sabor natural.
- Un paseo en TriCiclo: encontramos los platos de carácter más gastronómico. Platos más elaborados con combinaciones desabores tradicionales que recuerdan los sabores de siempre, los de casa.
- Un viaje en TriCiclo: platos de cualquier cultura o país, mezclas de sabores sorprendentes, productos desconocidos para muchos, una oportunidad de viajar gastronómicamente a diferentes partes del mundo.

También hay platos fuera de carta en función de los productos de temporada, en nuestra visita creo recordar que tenían 5 platos.Otra de las particularidades de la carta es que puedes pedir media o incluso un tercio de ración, lo cual para los que nos gusta probar muchas cosas es una gran ventaja.

La carta de vinos nos pareció escasa y un poco decepcionante. Queríamos un blanco y nos dejamos aconsejar y nos trajeron un Domaine Matrot 2012 de Borgoña (21€) que nos emocionó poco, correcto pero poco más.

Tras el vino empezaron a llegar los platos:

Rollito Nem
- Rollito Nem. Este fué un de los platos fuera de carta, son unos rollitos rellenos de carne de cerdo y verduras que de por sí está rico, pero los acompañan de unas hojas para que lo envuelvas y lo comas todo junto al mojarlo en la soja que hace del conjunto un sabor muy rico, agradable y refrescante.


- Verduras de verano al carbón aliñadas con soja y cítricos. Nos dejó sin palabras, como algo tan sencillo puede estar tan rico, cada verdura perfecta de cocción y la soja y los cítricos le da al plato un toque espectacular. Para mí un plato que hay que pedir siempre.

- Tataki de Buey con escabeche de setas. Buen producto con un excelente acompañamiento, el escabeche de setas está de mojar pan.

Verduras de verano y Tataki de Buey

- Tiradito de atún rojo, naranja y kumkuat. El kumkuat es un naranjo enano chino que da un toque especial a la salsa de cítricos que lo acompaña. Plato rico y de los que vuelves a mojar pan en la salsa


Tiradito de atún rojo, naranja y Kumkuat
- Calamar fresco planchado, cebollas y cítricos: una versión del calamar que en su tinta, con un toque cítrico y los trocitos de calamar y acompañado de una corteza tipo castellano. Plato muy ríco, diferente y sorprendente.

Calamar fresco planchado, cebollas y cítricos
- Medio bacalao asado con pisto manchego y yema de huevo. Un trozo de bacalao muy bien cocinado con un pisto perfectamente preparado, plato 

- Manitas de cerdo deshuesadas. Otro de los platos fuera de carta. Dos manitas de cerdo perfectamente cocinadas, deshuesadas y listas para comer, cada una viene encima de una guarnición diferente, una de un puré y otra sobre unas verduras. Nos gustó más el puré de guarnición pero las dos estaban muy ricas. Hasta las niñas metieron mano en este plato, eso dice todo.

Manitas de cerdo deshuesadas
- Brioche tostado en sartén con helado de yogur. El primer recuerdo en la boca es a torrijas, pero más entera y menos empalagosa, que acompañado del helado de Yogurt hace que este postre sea imperdonable no pedirlo. Las niñas no paraban de meter la cuchara, esta claro que para el paladar no hay edades.

- Arroz con Leche, he de reconocer que somos unos enfermos del arroz con leche, y por desgracia nos llevamos muchas desiluciones, pero en este caso no fue así. Estaba rico, cremoso con textura de arroz muy suave que lo diferencia de una crema, y con su capa de caramelo quemado. Volvimos a tener lucha de cucharas.

- Chocolate Triciclo. Los otros nos gustaron tanto que este se ha quedado como el patito feo de los postres. El chocolate está rico y cremoso, junto a un leve toque de sal se hace tener un sabor diferente, esta rico, pero como he dicho el que menos nos gustó.

Chocolate Triciclo
Brioche tostado con helado de yogurt





















Como resumen, decir que salimos satisfechos de Triciclo, buena cocina, buen producto, y sabores conseguidos y diferentes. Por cierto, como no veíamos nada en la carta las niñas, 6 y 9 años, nos sacaron unos huevos fritos con patatas para ellas, detallazo por su parte.

Como puntos de mejora:
- La carta de vinos y el servicio del vino, se llevan la botella para ír sirviendo pero luego no están atentos y les tienes que ir avisando para rellenar la copa.

- El servicio, es informal y cercano, lo cuál como hemos comentado va en línea con lo que transmite Triciclo, y es la imagen que le pega al restaurante, pero tienen bastantes despistes en el servicio. Tampoco es algo exagerado, pero dado el buen sabor de boca que nos dejó la cocina es una pena no limar estos detalles que les haría subir un escalón claramente.

En resumen tienen lo más complicado, una buena cocina, buen precio (salimos a 60€/persona con bebida incluida), y creemos que consiguen transmitir con el local y su equipo ese toque de informalidad y cercanía que buscan. Si cuidan los detalles que comentamos anteriormente desde luego se puede afianzar como uno de los restaurantes de obligada visita en Madrid. Sin duda, nosotros volveremos y seguiremos su evolución porque su cocina y su mezcla de sabores merecen la pena y son muy recomendables, sin duda.

Valoración Paladar de Madera
Local / Sala
16
Personal de Sala
15
Bodega
14
Servicio del Vino
 14 
Pan
15
Entrantes
S/C
Platos Principales
17
Postres
16,5
Innovación
16
Sobremesa
S/C

Relación calidad / precio
18
Valoración GLOBAL
15