Acudimos a El Club Allard tras la salida de Diego Guerrero (@DiegoGuerrero75) al que ya hemos visitado en su nuevo local DsTAGE con la duda de qué nos encontraremos tras su marcha.
La primera sorpresa es encontrar el restaurante. No hay ninguna indicación exterior, la entrada es por un portal de un edificio señorial del centro del Madrid, pero nada te hace pensar que hay un restaurante. Según entras al portal hay una persona que te recibe, en ese momento te das cuenta que has llegado al Club Allard.
Entrar en el Club Allard es trasladarte al lujo, la sensación de trasladarte en el tiempo a esas antiguas casas de la realeza. El salón es realmente bonito, con grandes lámparas, techos muy altos, escayolas y una decoración sobria pero no anticuada, sin perder ese toque señorial del propio edificio. Las mesas están bastante separadas y dan privacidad y el ambiente es muy tranquilo y silencioso, tienes un poco la sensación de que si subes la voz o te ríes descaradamente vendrá alguien a llamarte la atención. Obviamente no es el caso, pero son las sensaciones que transmite. Sin duda, recomendamos el local para una cena en pareja, en ese sentido es ideal. También merecen una visita los baños, esos grifos que salen desde el techo son realmente curiosos.
La primera sorpresa es encontrar el restaurante. No hay ninguna indicación exterior, la entrada es por un portal de un edificio señorial del centro del Madrid, pero nada te hace pensar que hay un restaurante. Según entras al portal hay una persona que te recibe, en ese momento te das cuenta que has llegado al Club Allard.
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| Edificio Club Allard |
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| Salones Club Allard |
El servicio es muy profesional y todo discurre en un ambiente demasiado formal, pero en el que te sientes mimado. Ya es un tema personal si prefieres este tipo de local y servicio o algo más informal como lo que ha abierto precisamente Diego Guerrero con DSTgE, aunque todo tiene su momento y cada uno tiene su encanto.

Mención especial dentro del servicio para el sumiller Juan Antonio Herrero, no sólo por su conocimiento (con razón está considerado uno de los mejores sumilleres de España), sino por su amabilidad y paciencia para recorrer una impresionante carta de vinos hasta que dimos con algo que nos convenció. Un Burdeaux, de la zona de Pomerol: L'Hospitalet de Gazin 2006. Un vino elegante, que fue variando y que si bien al principio no nos llamo la atención demasiado, fue ganando a lo largo de la comida y nos terminó convenciendo. Una de las ventajas de no decantar los vinos es que nos permite ver su evolución e ir descubriendo nuevas características del mismo. No se nos ofreció el típico maridaje de vinos ni figuraba en el menú.
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Tras la elección del vino toca elegir el menú, existen tres menús "Encuentro" de 86€, "Seducción" de 98€ y "Revolución" de 115€ que principalmente varían en el número de platos. Tampoco se nos explica demasiado sobre los mismos ni se nos ofrece seleccionar unos platos específicos, lo único que nos preguntan es si nos gusta la caza. En este sentido echamos un poco en falta un poco más de información para decidirte por uno y otro menú con algún criterio que no sea estrictamente económico o de apetito como nos comentaban "si tienen mucho apetito el largo". Nos pareció que no está al nivel de todo lo vivido hasta ahora.
La primera gran sorpresa es que junto con la carta de los diferentes Menús nos ponen una salsa, y una vez elegido el menú nos invitan a que nos comamos la cartamajándolo en la salsa. Es realmente un efecto genial para abrir una comida.
Tras la sorpresa de la carta comienza a traernos los platos del menú elegido (Encuentro).
- Parrillada de mar con aceites esenciales. Gran puesta en escena. El marisco está sobre un plato de piedra del que sale vapor, dando la sensación que comemos el marisco directamente de la parrilla.
- Parrillada de mar con aceites esenciales. Gran puesta en escena. El marisco está sobre un plato de piedra del que sale vapor, dando la sensación que comemos el marisco directamente de la parrilla.
- Chupito de pez mantequilla sobre espárrago blanco. Un bocado muy rico.
- Ravioli de Guisante con papada ibérica. Un plato genial de técnica y sabor, uno de los que más nos gustó.
- Ravioli de Guisante con papada ibérica. Un plato genial de técnica y sabor, uno de los que más nos gustó.
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| Ravioli de Guisante (foto tomada de Internet) |
- Sardina ahumada con crema de apio-nabo y manzana. La sardina está en su punto y el plato en conjunto es armonioso.
- Sopa fría de cereza con caviar de arenque. Otro de los platos que más nos gustó, rico y muy suave. El caviar de arenque es lo que le da un toque especial al plato.
Ensalada templada de bogavante con guacamole de mango
Con este plato finalizamos las entradas y comenzamos los platos principales:
Con este plato finalizamos las entradas y comenzamos los platos principales:
- Rodaballo al horno con arbequina ahumada y mini verduras de temporada. Plato en el que destaca el producto, nuevamente en su punto, sobre la técnica.
- Pichón de bresse asado al momento con arroz de trufa. Un plato fuerte y con carácter aunque también muy sabroso. Entendemos ahora por qué nos preguntaron si nos gustaba la caza.
Como prepostre, Flor de hibiscus con Pisco Sur. Un bocado bonito en la presentación y sabroso.
El primer poste es La Pecera. Uno de los platos más famosos del Club Allard con una presentación increíble. Quizás demasiado dulce, pero sabroso y curioso.
Y el segundo postre es el Huevo Poché. Un trampantojo absoluto. Cuando lo ves, parece increíble que no sea un huevo. Cuando lo abres, lo sigue pareciendo, y sólo cuando lo pruebas, te das cuenta que no lo es. Sin duda el postre más genial de cuantos hemos probado hasta la fecha
Con los cafés nos sirven La pizarra, realmente las tizas pintan y se comen. Y por último nos traen la carta con lo que hemos comido.

En resumen, nos encontramos con una cocina magistral donde se aúnan de forma equilibrada el producto, la técnica, la presentación y la puesta en escena. Cada plato es una sorpresa, en unos prima el producto, en otros la técnica y en otros la presentación, algunos consiguen aunar todo.
Habrá que ver cómo sigue la evolución, pero a día de hoy y con todos los cambios introducidos por María Marte parece que el futuro está garantizado, sigue siendo uno de los mejores restaurantes de Madrid en todos los sentidos. También en el precio, que si bien no es barato, no habrá muchos dos estrellas Michelín dónde se pueda comer por poco más de 100 euros (considerando el menú más barato, de 86€ y unos 20€ de media botella de vino)
Valoración Paladar de Madera
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Local / Sala
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18
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Personal de Sala
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17
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Bodega
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19
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Servicio del Vino
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Pan
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Entrantes
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18
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Platos Principales
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17
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Postres
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19
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Innovación
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18
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Sobremesa
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18
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Relación calidad / precio
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19
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Valoración GLOBAL
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18
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